miércoles, 20 de enero de 2016

La difuminada frontera de la ficción

Toda literatura es ficción, entonces la novela también lo es, aunque se base en hechos reales, simplemente porque está creando: la memoria supera la realidad. Por tanto, podemos contar hechos reales pero siempre desde un punto de vista: cuando explicamos una historia la estamos interpretando. El libro por el simple hecho de ser libro y lo literario, por el simple hecho de ser literario no es real.
La novela se sitúa en un diálogo con lo real, que es lo que nos permite participar en el relato. A causa de este diálogo, el personaje no es Javier Cercas, es la creación literaria de Javier Cercas, el cual es completamente posible que esté inventado o todo lo contrario.
Gracias a esto podemos establecer un paralelismo muy claro con el cuadro de René Margarite “Esto no es una pipa”.  Este cuadro es una representación pictórica de una pipa, pero no es una pipa. Es por esto que el dibujo, como el lenguaje, es solo una representación de la realidad, de que hay siempre una distancia entre la realidad y el propio lenguaje, conocida como la ficcionalidad.

La literatura aprovecha esta característica del lenguaje para llevar a cabo su reflexión sobre el mundo, la vida. Una herramienta de investigación sobre los límites de lo real y lo ficticio, de indagación en la verdad que hay en la realidad. 

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