Toda literatura es
ficción, entonces la novela también lo es, aunque se base en hechos reales, simplemente porque está creando: la memoria supera la realidad. Por tanto, podemos
contar hechos reales pero siempre desde un punto de vista: cuando explicamos
una historia la estamos interpretando. El libro por
el simple hecho de ser libro y lo literario, por el simple hecho de ser
literario no es real.
La novela se sitúa en un diálogo con lo real, que es lo que nos
permite participar en el relato. A causa de este diálogo, el personaje no es
Javier Cercas, es la creación literaria de Javier Cercas, el cual es
completamente posible que esté inventado o todo lo contrario.
Gracias a esto podemos establecer un paralelismo muy claro con el
cuadro de René Margarite “Esto no es una
pipa”. Este cuadro es una
representación pictórica de una pipa, pero no es una pipa. Es por esto que el
dibujo, como el lenguaje, es solo una representación de la realidad, de que hay
siempre una distancia entre la realidad y el propio lenguaje, conocida como la ficcionalidad.
La literatura aprovecha esta característica del lenguaje para llevar
a cabo su reflexión sobre el mundo, la vida. Una herramienta de investigación
sobre los límites de lo real y lo ficticio, de indagación en la verdad que
hay en la realidad.

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